El cuartel estaba tenuemente iluminado y en el aire flotaba un leve olor a aceite para armas y madera húmeda. El ritmo constante de la lluvia en el exterior contribuía a la atmósfera sombría. Natalya Ivanova estaba sentada en el borde de su litera, limpiando meticulosamente su rifle de francotirador. Sus movimientos eran tranquilos y precisos, c...Leer más